nuestros ojos sostienen la verdad
cuando arden las miradas
mi corazon es tu hogar
tu corazon es nuestro planeta
cuando entre los parpados
nos citamos
la lluvia verdiclara de marzo
es como si no llorase nadie
un niño talvez
en esta orilla
para que el Mar se ria
cuando ardemos en la carne del aire
nuestros ojos soportan
la otra cara del sueño
y si salgo a tus besos
tu voz
es la piel del dia.
Sus miradas les sembraban de amor
john berger

Garganta abajo
se precipitaban
la gente y la sangre
en los helechos
inalcanzable
aullaba un perro
una cabeza entre labios
abrió
la boca del mundo
sus pechos
como palomas
se le posan en las costillas
su hijo mama el largo
hilo blanco
de las palabras que vendrán
II
La lengua
es la primera hoja de la columna vertebral
bosques de lenguaje la rodean
como un topo
la lengua
abre madrigueras en la tierra del habla
como un pájaro
la lengua
vuela en arcos de palabra escrita.
La lengua está amordazada y sola en la boca
que feliz seria
visitado por el mar
su magnifica indiferencia
ante mi estupida capacidad
de dormir
muerto de sueños

jorge vidal, tal vez ahora pintemos algun verso...

los colores lloran luz a manos llenas
una laboriosa agitacion de pinceles
rinde culto a la tarde calva
solo los azules de lluvia en pelotas
sueñan la piel que le falta a la tiza
Una taza por ejemplo, se disuelve en una taza
y el enfado es mayusculo
en la misma esquina donde tus dedos.
Es hermoso ver la orfandad de las telas
consolando
los trazos de la cancion
es te poema le encanta a mi amigo

es un poema de CESAR VALLEJO,
CONSIDERANDO en frio, imparcialmente
Considerando en frío, imparcialmente...
Considerando en frío, imparcialmente,
que el hombre es triste, tose y, sin embargo,
se complace en su pecho colorado;
que lo único que hace es componerse
de días;
que es lóbrego mamífero y se peina...
Considerando
que el hombre procede suavemente del trabajo
y repercute jefe, suena subordinado;
que el diagrama del tiempo
es constante diorama en sus medallas
y, a medio abrir, sus ojos estudiaron,
desde lejanos tiempos,
su fórmula famélica de masa...
Comprendiendo sin esfuerzo
que el hombre se queda, a veces, pensando,
como queriendo llorar,
y, sujeto a tenderse como objeto,
se hace buen carpintero, suda, mata
y luego canta, almuerza, se abotona...
Considerando también
que el hombre es en verdad un animal
y, no obstante, al voltear, me da con su tristeza en la cabeza...
Examinando, en fin,
sus encontradas piezas, su retrete,
su desesperación, al terminar su día atroz, borrándolo...
Comprendiendo
que él sabe que le quiero,
que le odio con afecto y me es, en suma, indiferente...
Considerando sus documentos generales
y mirando con lentes aquel certificado
que prueba que nació muy pequeñito...
le hago una seña,
viene,
y le doy un abrazo, emocionado.
¡Qué más da! Emocionado... Emocionado...



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