un tren, un niño...

el tio pepe, maestro de Maside, un buen hombre

foto de Nelson Rodriguez
Habia cielo a manos llenas, y mocos,
mapas de mocos en las mangas,
tiendas sin trampas, aceite en paño,
las risas sabian a estraperlo y a aceite virgen
los dedos en los escondites,
jugaban a enfermeras y ladrones.
Los veranos eran anchos y tupidos,
gordos y se tumbaban bajo los cerezos
con los jovenes padres
mientras las muchachas zurcian niños delgadisimos
y cuentos para los inviernos impios,
de frios verticales y deshabitados
que encantaban las manos
llenas de remiendos y grietas
que nos hacian santos sin remedio.
Pero pecabamos tempranito
con las sobrinas de los curas
y con los animales domesticos que comian el frio.
Y ahi en el medio, pasando como una epopeya,
el tren.
iendo y viniendo como una maquina de cosernos
al mapa, hecho de trasatlanticos mocos verdes,
el tren,
cosiendonos
al poliglota exilio de la resistencia.
Una Maquina de hacer rodajas de frutas
con la inalcanzable distancia
del Mundo.
UN MAESTRO, UN TREN, UN VERANO GORDO,
UN FLACO INVIERNO, LLUVIAS COMESTIBLES, VELOCES CEREZOS,
TODAS LAS MUCHACHAS EN FLOR, EL TREN COMO UNA MAQUINA SINGER COSIENDONOS
PARA SIEMPRE LOS ROTOS DEL ALMA. TODO DE ESTRAPERLO.



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