Os deseo un año nuevo 2010 hecho a mano desde el principio al fin
Querido amigo, amiga querida, como no desear aquello que es el hueso del alma, perpetrar ternura, sonsacar los besos de las bodegas doradas sembrar orales caricias y plagiar a los animales del paraiso rumiar juntos las hierbas de la locuacidad tangible saciar como rios las fuentes de los sueños tumbar los labios hasta alcanzar el lecho habitado sumar solo inutiles tesoros llenos de mapas y rosas de los vientos crecer un poco ahi donde las ramas suenan y no en la transgenica alabanza correr, incluso sentarse para que los caminos esten quietos y los pasos perdidos nos encuentren intactos como el penultimo dia arrodillarse un poco, solo un poco, para beber la poliglota perla y seguir hacia las colinas donde maman las lunas de tu planeta decir si para llevar la contraria a los especuladores de espuma y decir no a las sangrientas hormigoneras de los mezquinos cantar a veces y si, con la cabeza bajo las faldas de un cielo azul Ay, y llorar menudito y blando como un king kong cualquiera y si eres tú como si cualquier king kong que habitase las selvas de tu ternura y comiese en la palma de tu mano cada vez que el amor, y tú una lagrima. Deseo justo aquello que acordamos aquel dia que perdimos todo, y vernos lejos de los escaparates donde todos los sueños son peces muertos.
la luz irrumpe donde ningun sol brilla
La luz irrumpe donde ningún sol brilla La luz irrumpe donde ningún sol brilla, donde no se alza mar alguno, las aguas del corazón impulsan sus mareas; Y, como rotos fantasmas con tocas de luciérnagas las cosas de la luz desfilan por la carne, donde no hay carne alguna que atavíe los huesos. Una vela en los muslos calienta la juventud y el semen y quema la simiente de la edad; donde ningún semen se agita, el fruto del hombre se despliega en las estrellas, lustroso como un higo; donde no hay cera alguna, muestra su pábilo la vela. El alba irrumpe atrás de los ojos; desde ambos polos, cráneo y piel, la sangre tempestuosa como un mar se desliza; sin cercas ni vallados brotan los surtidores del cielo hacia la vara prediciendo en la sonrisa el óleo de las lágrimas. La noche ronda en las órbitas, como una luna de alquitrán, límite de los globos; el día ilumina el hueso; donde no hay frío alguno, el ciclón deshollador desata las ropas del invierno; la película de la primavera se cuelga de los párpados. La luz irrumpe en solares ocultos, En las crestas del pensamiento donde los pensamientos huelen en la lluvia, cuando muere la lógica, el secreto del suelo crece a través del ojo, y la sangre al sol brinca en terrenos baldíos donde el alba hace un alto.



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